lunes, febrero 28, 2005

 

Al rico café




Yo, que tengo una tendencia natural a mitificar personas y cosas, no podía hacer menos que dedicarle unas letras, aunque sea por una vez en la vida, al Dios Café.

Desde que era peque y veía a los vaqueros de Ford reunidos en torno a la hoguera y compartiendo el misterioso y oscuro líquido elemento, ya sentía una enorme atracción hacia esa droguita, pero por aquel entonces era adicto al cacao y sus derivados y como suelo ser bastante fiel a mis adicciones y el café era algo para gente adulta y con un concepto muy claro sobre lo humano y lo divino (aaainss, que equivocado estaba yo en lo de los conceptos claros) pues eso, que era tabú para mí.

Pero con la edad y la adquisión de nuevos derechos y adicciones llegó la cafeina...¿Que serían las mañanas sin esa nubecilla de olor tostado flotando por la casa?¿Como conseguiría uno el estado espiritual adecuado para salir a chocar con el resto de personas humanas?.




El café es más que una bebida estimulante. Es un ritual, es la excusa perfecta para escaquearse un rato en el trabajo (los que tengan ese mal vicio de trabajar)o para que el amigo coñazo te cuente sus desastres sentimentales en un barucho bajo la excusa de "hacer el café" (como si lo fueramos a hacer nosotros mismos metiéndonos en la cocina del bar). La gasolina de los vagos, de los artistas, de los currelas y de los licenciados en musicología.

Reconozcamos el valor de esta droguita wena, muchísimo más barata que la coca libanesa pero de efectos parecidos, sobre todo en los maltrechos (o decadentes como diría el bigotudo Nietzsche) espíritus occidentales.

¡Loado sea el café!

Saludos y que ustedes lo sorban bien.

domingo, febrero 27, 2005

 

Domingo estable (dentro de la gravedad)



¡Aaaains los domingos de resaca!

Las cogorzas son como cualquier otro deporte: cuando dejas de entrenar pierdes la forma.

Años atrás yo me encontraba entre la élite de esa especialidad deportiva pero ahora...Ya solo soy una vieja gloria...¡Tres cubatas!¡Solo tres!. Pero han bastado para que me encuentre ahora, una hora después de salir de la cama, con un nosequé, un queseyó y un "nontrovobene" a lo Papa de Roma.

Fijaos como nos la jugó Dios: muchos males, pocos placeres y los pocos que hay valen caros de cojones...Ya lo decían los Pata Negra: "Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engooordaaaa"

Bueno, por lo menos he tenido una pequeña alegría al conectarme a internet después de desayunar. Hay una película que no he visto todavía y que puede ser interesante: Wicked Man, El hombre de mimbre...Recuerdo haber visto el poster de esta película de bizarro título en las paredes de algún videoclub de la época dorada de los videoclubs. Pero era tan chungo el título y tan chungo el cartel, que ni por el forro se me ocurrió en aquel entonces (ilúcido adolescente) que podría ser una buena película.






En fín. Puesta en el eMule y descargando. Ya veremos si realmente es tan buena como comentan por ahí.

Un saludo.

sábado, febrero 26, 2005

 

¡Que bien, que bien! (Y que bonito)


Uri Geller, manta ilustre


Hay que ver la ilusión que le hace a uno comenzar algo...Y lo cansino que llega a resultar después continuarlo.

Si alguien lee esto quiero dejarle claro antes que nada, para ser honestos, que soy un vago, un manta...Alguien que disfruta recreándose en el ocio y en la contemplación. Se podría decir que es algo muy español y muy de jubilados y también se podrían decir muchas otras cosas al respecto. Pero por el momento dejémoslo en ese punto, claro y sencillo: soy un manta. Así que una vez sentada esa base os podeis permitir el lujo de presuponer una dudosa continuidad a este diario (o blog, que queda más cosmopolita)...¿Quien sabe?.

Un vago suele tener escaso poder adquisitivo (salvo que sea de familia de pasta), por lo que los avatares de su destino económico le pueden apartar por épocas indefinidas del mundo virtual (y de otros mundos).

Un vago depende de su vagancia y de cómo le siente el café por las mañanas, por donde sople el viento y otros factores etereos y sutíles...Igual que el ánimo del protagonista de El Horla de Maupassant (toma apunte cultural), el vago ve sacudido su espíritu diariamente por nimiedades y como consecuencia su predisposición a tomar partido en el mundo de una forma empírica depende de sutilezas o dicho de otro modo: de chorradas.

Ya que internet es un enorme oceano de paridas, de páginas muertas y de pornografía sumergida...¿No importará una más verdad?. Que Dios me perdone si importa.

Mientras tanto. Un saludo a todos y que tengan ustedes un buen dia.

Se despide atentamente: un servidor (pero poco).


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